sábado, 30 de abril de 2016

"No he venido a ser servido, sino a servir" Ingeniero ordenado presbitero

Manuel Valentini y José Antonio Cordero son los dos chilenos que recibirán su ordenación sacerdotal este 23 de abril en Roma, junto a otros 25 diáconos de la Prelatura provenientes de trece países.


José Antonio Cordero junto al prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría

José Antonio Cordero es ingeniero comercial, tercero de siete hermanos y fanático del running, ciclismo y natación. El filósofo Manuel Valentini tiene parte de su corazón puesto en Argentina, donde nació y aprendió a ser hincha de Independiente de Avellaneda. Proveniente de una familia de catorce hermanos, se vino a Chile cuando todavía era adolescente.
“COMO INGENIERO COMERCIAL, QUERÍA SERVIR A DIOS Y A LOS DEMÁS A TRAVÉS DEL TRABAJO, FUERA EL QUE FUERA. AHORA EL ‘NORTE’ SIGUE SIENDO EL MISMO: SERVIR A DIOS Y A LOS DEMÁS A TRAVÉS DEL MINISTERIO SACERDOTAL”
Ellos son dos de los 27 diáconos del Opus Dei que recibirán la ordenación sacerdotal este sábado 22, de manos del Prelado, Mons. Javier Echevarría.
Ambos tienen claro que la vida ya no será igual, pasando a ser la atención de los fieles y la administración de los sacramentos sus principales obligaciones. Sin embargo, la condición sacerdotal no necesariamente significa que deban dejar de lado sus pasatiempos y demás experiencias de vida. José Antonio señala que “como ingeniero comercial, quería servir a Dios y a los demás a través del trabajo, fuera el que fuera. Ahora el ‘norte’ sigue siendo el mismo: servir a Dios y a los demás a través del ministerio sacerdotal”.
A Manuel, por su parte, sus estudios de filosofía en la Universidad de los Andes y posteriores estudios en Bachillerato de Teología, le han servido para su tesis doctoral en Teología, en la que está actualmente trabajando y, al mismo tiempo, para el servicio de la Iglesia.
Manuel ValentiniManuel Valentini


Esta etapa previa a la ordenación ha sido de gran provecho para los dos, según dicen, siendo el Papa Francisco un referente esencial en la vida de ellos. “Veo en él a un hombre que sabe querer. Es una persona que procura tener un corazón a la medida del corazón de Cristo. Su cariño y preocupación son reales, traduciéndose en obras muy concretas. No es para nada un hombre teórico, desde sus circunstancias vive un amor con obras”, explica José Antonio.
José Antonio CorderoJosé Antonio Cordero

Al ser este el Año de la Misericordia, la confesión es un tema central en la vida de los futuros sacerdotes, destacando la disponibilidad para ser siempre muy acogedores y comprensivos. “Lo esencial ahora es celebrar la Santa Misa y que las almas puedan recibir a Cristo; perdonar los pecados en el sacramento de la confesión y predicar la palabra de Dios. Además, estar cerca de todos para escuchar, acompañar, alentar y consolar, en las diversas circunstancias de la vida”, afirma José Antonio.
La importancia de la familia
Las dos familias han jugado un papel crucial en la vocación de cada uno de estos futuros sacerdotes. “Ver a mis padres vivir la fe, con total naturalidad y sencillez, pero a la vez de forma muy profunda fue fundamental”, señala José Antonio, recordando detalles que en su momento no le llamaron la atención, pero que ahora, ad portas del sacerdocio, se da cuenta que calaron hondo. “Verlos rezar el rosario después de un día de trabajo intenso, confesarse, o el recogimiento durante la Misa: estaba clarísimo que no era el momento para preguntarles nada”, recuerda.
DESTACAN AL OPUS DEI COMO UNA VERDADERA FAMILIA DONDE EL PADRE LOS CONOCE PERFECTAMENTE Y LOS QUIERE TAL COMO SON.
Asimismo, destacan al Opus Dei como una verdadera familia donde el Padre los conoce perfectamente y los quiere tal como son. “Cuando te mira, ya ves que te acepta tal como eres. Y éste es el ambiente que crea a su alrededor. Y en este ambiente puede madurar una decisión libre de entrega. Sólo con su ejemplo mueve a luchar con más esfuerzo por ser santo”, finaliza José Antonio.

viernes, 29 de enero de 2016

Los 12 pares craneales

Los 12 pares craneales son nervios encefálicos simétricos que comunican el encéfalo con distintas zonas periféricas como la cabeza, el cuello, el tórax y el abdomen.
Cada par es nombrado con un número romano* progresivo que indica su posición en el encéfalo (el más ventral es el par I y el más dorsal es el par XII) o con un nombre que alude a su función.
A continuación os dejo un listado con el nombre y número de los 12 nervios craneales y unaimagen para que podáis observar su posición en el encéfalo.
(*) En algunas referencias se nombran con números ordinales (1.º, 2.º, 3.º, etc.) en lugar de números romanos.

REFERENCIAS

  • Rigutti, A. (2002). Atlas ilustrado de Anatomía. Madrid: Susaeta.
  • Angelito7 (2013). Imagen con la situación de los 12 nervios craneales. Obtenida en Wikimedia Commons. Disponible

Recorrido de los 12 PARES CRANEALES

Ricardo Blázquez ordena un nuevo diácono verbita


«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Este versículo, de Filipenses 4, 13, anunciaba en un cartel que lleva días circulando por los municipios de la zona la ordenación diaconal de Allancastro Silva Vieira, un joven brasileño de 29 años de edad de la congregación Misioneros del Verbo Divino, que ayer vivió su instante más intenso de vida religiosa ante vecinos, feligreses, amigos y familiares, en la parroquia de Santa María, de Cabezón de Pisuerga.
"Has elegido ser servidor. Es una dicha inmensa". "Estás llamado a gastar diariamente tu vida en servicio de los demás". Con estas palabras el cardenal arzobispo de Valladolid Mons. Ricardo Blázquez, animó al nuevo diácono Allacastro Silva en la eucaristía concelebrada en Cabezón de Pisuerga en la que participaron los pueblos que pertenecen a la parroquia de Santa de Santa María.
Y añadió la felicitación "a la orden de misioneros a la que pertenece el nuevo diácono por su trabajo diario en la diócesis". Allancastro brasileño, Alberto Domingos V. angoleño, hicieron sus votos perpetuos en Madrid el 15 de enero, fiesta de San Arnoldo Janssen fundador de los misioneros del Verbo Divino.
Al día siguiente Alberto D. recibió el diaconado. Ambos jóvenes han realizado sus estudios teológicos en la universidad de Comillas. De los 44 nuevos destinos que la Congregación del Verbo Divino ha realizado en estos inicios de 2016, para los recién ordenados diáconos, su destino-misión será España. Cuenta con 6.000 miembros entre sacerdotes y hermanos cuya presencia es una riqueza en los 70 países donde lleva a cabo su tarea misionera.

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Qué es la Militia Sanctae Mariae (Caballeros de Santa María)?


Nuestro fundador, Dom Gérard Lafond, O.S.B., quiso, en 1945, contribuir expresamente a la formación de una nueva Caballería, basada en la tradición pero adaptada a nuestra época:
  • reviviendo el espíritu de la Caballería cristiana en lo que tiene de más puro y universal.
  • encarnando este espíritu en una institución que fuese para nuestro tiempo lo que fueron, salvadas las diferencias, en la Edad Media las Órdenes Militares.
  • consagrándola de modo muy especial a la Santísima Virgen.
          Los Caballeros de Santa María conciben su acción como un doble combate, a la vez espiritual y temporal:  espiritual por su inspiración y por su fin; temporal por el terreno en que se lleva a cabo.  Combate por el hombre, en la ciudad de los hombres, pero con vistas a la ciudad de Dios pues su envite es la salvación del hombre en su totalidad.

¡ADIÓS AL AÑO!

EL TIEMPO PASA- El presente año ha pasado como un soplo, y como el pasarán todos los que nos restan vivir, sean pocos, sean muchos; sean felices, sean desgraciados.
¿ Qué se ha hecho de las penas y de los dolores?¿ qué de las alegrías locas y de los placeres de este año transcurrido?.
Ni las penas, ni las alegrías pasadas pueden ya volver. De ellas sólo queda el mérito de haber sufrido, o gozado con conciencia pura y con alteza de miras, o, al revés, la responsabilidad de haberlo perdido todo por falta de espíritu cristiano.
El tiempo pasa para todos, este año ha pasado para todos, nadie ha podido detener el reloj. ¡ Cómo hubiese deseado el gozador de la vida, el pecador disoluto, que no hubiesen pasado sus horas de placer, sus días y sus noches de miel! Sin embargo, pasaron para no volver.
Ha pasado este año corriendo, volando; pero no ha pasado en vano. Muchos desearían que hubiese pasado sin dejar huellas como el vuelo del pájaro; que lo pasado, como dicen, quedara pisado, más no es así. Todo el pasado queda sujeto al juicio de Dios.
LA MUERTE SE ACERCA- La muerte galopa y se acerca de día en día para cada uno. A muchos, a innumerables, los ha alcanzado en este último año, y los ha alcanzado sorpresivamente. A muchos que hemos conocido sanos y alegres, en pocos minutos, o en pocas horas, o en breves días, los hemos visto desaparecer.
Ni la edad, ni el bienestar, ni la dignidad, ni la ciencia, ni el vicio, ni la virtud respeta la muerte inexorable. Todos tenemos nuestro día señalado, como lo tuvieron los que nos han precedido este mismo año y los años anteriores. Desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, y de muchos de ellos no queda ni el recuerdo.
¡ Tanto afán por vivir, para vivir tan poco y tan tristemente!. ¡ Tanto cuidar del cuerpo y del vestido y del negocio y de la honra, para perderlo todo tan presto y tan sin remedio! ¡Tanto alardear de las riquezas, de la hermosura, de las simpatías, de la influencia, para quedar de súbito reducido a un cajón de podredumbre!
LA ETERNIDAD NOS ESPERA– Nada seria que el tiempo pasase y que la muerte se acercara, si con ello todo se acabara. Más no es así. Al morir el hombre no muere del todo: perece la materia, pero el espíritu perdura. El cuerpo vuelve al polvo del sepulcro, de donde brotó; pero el alma retorna a Dios, que la creó.
Todo lo de aquí es pasajero, todo fenece; solo el alma sobrevive en este general cataclismo. Por eso el hombre, aunque muere, no muere para siempre, sólo cambia de vida: de la vida temporal pasa a la eterna, del tiempo a la eternidad.
¡La eternidad! ¡ Qué realidad terrible! Muchos la niegan, porque les convendría que no existiese; así sus vicios, no tendrían ninguna sanción ultra terrena. Otros muchos, los más, no piensan en ella, porque no la comprenden. Más ni por negarla, ni por desconocerla, la eternidad deja de existir y de esperarnos.
Nada fuera que la eternidad existiese, si esta fuese. Pero no es así. Hay dos eternidades para todos bienaventurada y feliz. Pero no es así. Hay dos eternidades: la eternidad del cielo, para premio, y la eternidad del infierno, para castigo. Hay, pues, un premio eterno y un castigo eterno. Así lo ha dispuesto dios, y nada ni nadie podrán hacer que no sea así.
Si, pues, te espera una eternidad feliz, ¡oh cristiano!, después de los sufrimientos de esta breve vida, ¿ Por qué no los soportas con resignación y con una santa esperanza? Y si a tí también te espera la eternidad, pero una eternidad desgraciada, ¡ oh pecador y gozador de la vida!, ¿ porqué prefieres un placer sucio y fugaz, a una eterna dicha?
Para meditar aún más:
I. ¿Podría decir con verdad como San Pablo: He combatido con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe? Hete aquí al término del año; repasa en tu espíritu todo el bien y todo el mal que has hecho durante este año, y mira si tus buenas acciones son más numerosas que las malas. ¿Cuántos días transcurrieron sin que hicieras nada para Dios? Sin embargo, este año te fue dado únicamente para servirlo, para hacer penitencia de tus pecados y merecer el cielo mediante la práctica de las buenas obras.
II. ¿Dónde están ahora los placeres y los honores de que gozaste durante este año? ¡Todo ha pasado, y no te queda sino el triste recuerdo de haber ofendido a Dios por bienes pasajeros y falaces! ¿No es verdad que, al contrario, experimentas una gran alegría por el bien que hiciste tratando de agradar a Dios? Ya no experimentas el esfuerzo que tus buenas obras te costaron y tienes la esperanza de ser recompensado por ellas. Tu vida pasará como este año, tus placeres pasarán tanto como tus trabajos, y el único consuelo que te quedará será haber servido al Señor. ¿Quién me devolverá este día, este año que perdí en la vanidad? (San Euquerio).
III. Acaso pasaste parte de este año en pecado mortal. Si durante esa época hubieras muerto, ¿dónde estarías ahora? Dios te ha dado tiempo para hacer penitencia; aprovéchalo mejor en lo porvenir ¡acaso no tengas más que este año de vida! Prepárate, pues, a morir, haz una buena confesión, y si quieres pasar santamente todos los días del año que va a comenzar piensa todos los días en la muerte y en la eternidad. Dios te ha ocultado tu último día, para que te prepares a él todos los días de tu vida (San Agustín).
Aprovechemos el Tiempo…Santo Año 2016 para todos nuestros lectores