martes, 2 de abril de 2013

Profesión Perpetua del H. Justin Golding


En uno de los principales eventos en el calendario de la nueva Provincia de Australia, la Capilla de la Anunciación en St. Gregory College – Campbelltown, estaba repleta el sábado 2 de marzo, cuando los miembros de la comunidad marista australiana se reunieron para dar testimonio y celebrar con alegría la profesión perpetua del hermano Justin Golding.

El H. Justin, en presencia de sus familiares, hermanos y amigos, hizo sus votos perpetuos de castidad, pobreza y obediencia ante el H. Jeffrey Crowe, Provincial de Australia y Delegado del Superior General. La profesión de los votos tuvo lugar durante la celebración de la Eucaristía, presidida por el Padre Gary Perritt CP, asistido por el Padre Brian Mascord (Diócesis de Maitland) y el Padre Paul McDonald (Diócesis de Lismore). Asimismo, asistieron al evento varios miembros del personal, alumnos y ex alumnos del “Trinity Catholic College Lismore”, donde Justin ha estado enseñando durante los últimos cinco años.

Después de profesar sus votos, y de recibir el crucifijo marista, Justin se dirigió a los presentes, hablando de la influencia positiva que recibió de varios hermanos, mientras era estudiante en el St Gregory´s College: “Fue el inicio de un camino increíble que me ha traído hasta este día. Un camino en el que he encontrado a muchos hermanos que me han inspirado y animado a considerar sus vidas como la mía propia”.

El H. Jeffrey aprovechó la oportunidad para recordar el significado de la vocación de los hermanos en la vida de la Iglesia y dentro de la comunidad marista. La palabra “hermano” es preciosa para nosotros y para nuestra identidad. Describe no solo nuestras relaciones dentro de las comunidades, sino también las que tenemos con todas las personas a nivel general y, de modo especial, con los jóvenes que son el centro de nuestra misión.”

Contrariamente a la creencia popular que ve la vida religiosa como una opción contracultural, Justin ofreció una perspectiva alternativa desde la fe: “Cuando lo ves como yo lo veo, me parece muy normal, es lo más natural que hay que hacer… no es para nada contracultural. Dios me habló y tocó mi corazón. ¿Cómo puedo no responderle con el don de mi vida? Mientras estoy aquí, frente a todos ustedes, no logro imaginarme viviendo mi vida de otro modo.”

Después de agradecer a su familia por su constante apoyo, Justin aprovechó la oportunidad para expresar su agradecimiento a aquellos que en la Comunidad Marista Australiana estuvieron presentes: “este es un momento muy emocionante en nuestra historia y estoy muy feliz de formar parte de todo lo que vendrá. Me siento profundamente inspirado por aquellos de ustedes que no son Hermanos pero que se han dejado conquistar por nuestro carisma y lo viven en el mundo. Gracias por el testimonio que dan a todos los que servimos”.

Al final de la Eucaristía, el H. Jeffrey afilió a los padres de Justin, Ken y Jenny Golding, a la Provincia de los Hermanos Maristas de Australia, como un signo que fortalece los lazos de la familia marista.
Felicitamos y agradecemos al H. Justin por el generoso don de su vida, al decir “Si” como hermano marista, y le deseamos muchas bendiciones mientras da a conocer y amar a Jesucristo a los jóvenes, en el estilo de María y San Marcelino.

domingo, 31 de marzo de 2013

La Fe en Cristo Resucitado


La ejecución en una cruz puso en entredicho todas las pretensiones de Jesús. La cruz parecía dejar las cosas claras: Jesús había sido un hombre bueno y justo quizás, pero un hombre iluso totalmente equivocado. Si de verdad Jesús tenía razón al anunciar un mensaje de salvación a los hombres, al garantizar el perdón a los pecadores y al invocar a Dios como Padre, solo Dios lo podía decir. Si en Jesús se encerraba algo único, solo Dios lo podía confirmar. Y lo ha hecho resucitando a Jesús de la muerte.

La resurrección de Jesús es la mejor noticia que podíamos recibir los hombres. Es la resurrección de Jesús la que sostiene y da sentido a nuestra fe. “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe_ Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres. Pero no, ¡Cristo resucitó de entre los muertos!” (1 Co 15, 14-20).

La resurrección de Jesús ha sido el acontecimiento decisivo para la fe cristiana. A partir de la resurrección, los cristianos creemos enDios con una luz nueva, vivimos nuestra fe en Jesús con una profundidad nueva, comprendemos nuestra existencia y nos enfrentamos a ella con una esperanza nueva. Vamos a tratar de comprender un poco la novedad que nos aporta la resurrección de Jesucristo.

1. UNA FE NUEVA EN DIOS, PADRE DE JESUCRISTO
A partir de la resurrección de Jesús, los creyentes podemos creer en Dios con una luz nueva.

Dios, fiel a sus promesas
Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que Dios es fiel a sus promesas. Dios es incapaz de abandonar en la muerte al que le invoca con fe, como Padre. Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que Dios no abandonará a los hombres, no defraudará nunca la esperanza que los hombres pongan en El, no permitirá jamás el fracaso final de aquellos que le invoquen como Padre. En Cristo resucitado, Dios se nos descubre como un Padre fiel a sus promesas de salvar al hombre, un Padre dispuesto a salvar al hombre por encima de la muerte.

Dios, vencedor de la muerte
En Cristo resucitado descubrimos que Dios es capaz de resucitar lo muerto. Dios no es solamente el Creador. Dios es un Padre, lleno de amor y de vida, capaz de superar el poder destructor de la muerte y dar vida a lo que ha quedado muerto (Ef 1, 18-20).

Se entiende la fe de los primeros creyentes que mantienen su esperanza en medio de esta vida en que todo camina, de alguna manera, hacia la muerte. “No pongamos nuestra confianza en nosotros mismos sino en Dios que resucita a los muertos” (2 Co 1, 9).

Dios, futuro del hombre
Si Dios ha resucitado a Jesús, quiere decir que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Dios no quiere la muerte sino la vida de los hombres. Al resucitar a Jesús, Dios se nos descubre como Alguien que no permitirá que una vida humana vivida en el amor termine en el fracaso de la muerte. Dios es el futuro que le espera al hombre que sabe amar.

Los primeros cristianos han vivido convencidos de que Dios no permitirá jamás que un hombre que ha vivido como Jesús, desde el amor y para el amor, entregado al Padre y a los hermanos, termine su vida en la muerte. Así escribe uno de ellos: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos” (1 Jn 3,14)

Dios protesta contra el mal

Al resucitar a Jesús, Dios se nos descubre como Alguien que no está de acuerdo con nuestra existencia actual, llena de sufrimientos y dolor, y destinada fatalmente a una muerte que rompe todos nuestros logros y proyectos.

Todavía más. En Cristo resucitado. Dios se nos descubre como Alguien que no está conforme con un mundo injusto en el que los hombres somos capaces de crucificar al mejor hombre que ha pisado nuestra tierra. Al resucitar a Jesús, Dios nos descubre su reacción y su protesta final ante un mundo de injusticia y de violación de la dignidad humana. Así predicarán los primeros creyentes: “Vosotros lo matásteis_ pero Dios lo resucitó” (Hch 2, 23-24).

2. UNA FE NUEVA EN JESUS, RESUCITADO POR EL PADRE
A partir de la resurrección, los creyentes vivimos con una fe nueva nuestro seguimiento a Jesús.

Jesús, nuestro Salvador

En la resurrección descubrimos los cristianos que Jesús es nuestro único Salvador. El único que nos puede llevar a la liberación y a la vida. “No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 12).

El mensaje de Jesús tiene un valor muy distinto al que puedan tener los mensajes de otros profetas. La actuación salvadora de Jesús tiene un valor muy distinto al que pueden tener las de otros liberadores. Dios no ha resucitado a cualquier profeta o a cualquier liberador. Dios ha resucitado a Jesús de Nazaret.

En la resurrección de Cristo hemos descubierto que nuestra vida tiene salida. Hay un mensaje, hay un estilo de vivir, hay una manera de morir, hay Alguien que nos puede llevar hasta la vida eterna: Jesucristo. “A éste le ha exaltado Dios con su derecha como jefe y Salvador” (Hch 5, 31).

Jesús, Hijo de Dios vivo

La resurrección nos ha descubierto que la muerte de Jesús no ha sido una muerte cualquiera. Su muerte ha sido el paso a la vida de Dios. La resurrección nos ha descubierto que Jesús no era un hombre cualquiera. Dios, realmente es su Padre. Un Padre del que Jesús recibe toda su vida. Por eso, Jesús no ha quedado abandonado en la muerte.

A partir de la resurrección, los cristianos creemos en Jesús, el Hijo de Dios vivo, lleno de fuerza y creatividad, que vive ahora junto al Padre, intercediendo por los hombres e impulsando la vida hacia su último destino (Hb 7, 25; Rm 8, 34).

Jesús, vivo en su comunidad

Si Jesús ha resucitado no es para vivir lejos de los hombres. El Resucitado está presente en medio de los suyos. “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).
Los cristianos creemos que Cristo vive en medio de nosotros. No estamos huérfanos. Cuando nos reunimos dos o tres en su nombre, allí está El (Mt 18, 20). La Iglesia no es una organización solitaria, una comunidad que camina sola por la historia. Es el “cuerpo de Cristo” resucitado. Es Cristo resucitado el que anima, vivifica y llena con su espíritu y su fuerza a la comunidad creyente (Ef 4, 10-12).

El encuentro con Jesús vivo

Jesús resucitado no es un personaje del pasado. Para los cristianos, Cristo es Alguien vivo que camina hoy junto a nosotros en la raíz misma de la vida (Jn 14, 13-14). Creemos que Jesús no es un difunto. El actúa en nuestra vida, nos llama y nos acompaña en nuestra tarea diaria (Lc 24, 13-35).

Por eso, creer en el Resucitado es dejarnos interpelar hoy por su palabra viva, recogida en los evangelios. Palabras que son “espíritu y vida” para el que se alimenta de ellas (Jn 6, 63). Creer en el Resucitado es verlo aparecer vivo en el último y más pequeño de los hombres. Es decir, saber acoger y defender la vida en todo hermano necesitado (Mt 25, 31-46).


Realismo
Los creyentes han sido acusados con frecuencia de irrealismo La única postura válida y realista será enfrentarse a la realidad presente sin soñar con un futuro que todavía no existe y que no sabemos si existirá alguna vez.
Los cristianos creemos que la única manera realista de acercarnos a la vida es tomando en serio todas las posibilidades que se hallan encerradas en la historia de los hombres. El creyente se acerca a la realidad como algo inacabado, algo que está en camino de realizarse, algo que está en construcción. El que se aferra a la realidad tal como es, el que se instala y se establece en esta vida tal como actualmente es, no es realista pues excluye el futuro, niega el porvenir y, por lo tanto, niega las posibilidades que encierra la historia de los hombres. Solo desde la esperanza cristiana buscamos nosotros un significado pleno a la vida.

Bibliografía
K. LEHMANN, Jesucristo resucitado, nuestra esperanza
(Santander, 1982). Ed. Sal Terrae.
Obra sencilla donde de forma meditativa, pero profunda, se nos presenta a Cristo resucitado como fundamento de nuestra esperanza.
G. LOHFINK, A. VOGTLE, R. SCHNACKENBURG, W. PANNENBERG, Pascua y el hombre nuevo
Diversos artículos de interés sobre el significado de la Pascua y su importancia para el hombre actual.

Domingo de Pascua de Resurrección: el Señor ha resucitado ¡Aleluya!


"Solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua" llama a este dichosísimo día el Martirologio. Esta es, en efecto, la más grande de las solemnidades litúrgicas. Jesús resucitó el primer día de la semana, y con esto santificó este día, que por eso se llama domingo (dominicus, día del Señor). La Iglesia trasladó al domingo el descanso del sábado, haciendo de él el día santo entre los siete de la semana. De este Domingo de Pascua dependen todas las fiestas móviles del año litúrgico. ¡Este es el día que hizo el Señor; gocémonos y alegrémonos en él!

La Resurrección de Jesús es su mayor milagro, y la prueba más irrefragable de su divinidad. Por eso es el fundamento de nuestra fe y el argumento central de la predicación de los Apóstoles.

Es, además, prenda segura de nuestra esperanza; porque formando nosotros un cuerpo místico con Cristo, necesariamente hemos de estar eternamente unidos con nuestra Cabeza; y pues Él resucitó, también nosotros, dice San Pablo, hemos de resucitar como Él; y ya desde ahora, en los resplandores de gloria que despide su cuerpo resucitado, tenemos una prueba de la gloria que esperamos para nuestras almas y nuestros cuerpos.

La Liturgia junta con la resurrección de Cristo la fiesta del nacimiento espiritual de los catecúmenos, que recibían el bautismo en la alborada de este solemnísimo día, y toda la semana asistían, vestidos de blanco, a los sagrados Oficios. A cada paso se alude a los nuevos miembros de la gran familia cristiana. Justo es que nosotros celebremos también nuestro bautismo, y demos gracias a Dios por nuestra regeneración a la vida de la gracia.

He aquí los principales pensamientos de la liturgia de la Misa: Jesús, al resucitar, vuelve los ojos al Eterno Padre, y se goza de verse unido con Él, y cumplidas las profecías que anunciaban su resurrección (Intr.).

Con la resurrección de Cristo queda hoy vencida la muerte, y abierta para nosotros la entrada a la gloria (Col.).

Como los judíos, para celebrar su Pascua, retiraban de casa todo fermento, así nosotros, para celebrar nuestra Pascua, arrojamos todo fermento de pecado carnal (Epíst.).

Cantemos a la víctima pascual: el Cordero redimió a las ovejas. En su sepulcro batallaron la muerte y la vida: el Autor de la vida estaba muerto, pero ya reina vivo... Magdalena es la primera que disfruta la gloria de la resurrección. Aleluya (Secuencia).

Las piadosas mujeres llegan al sepulcro, y un ángel fulgurante les anuncia la resurrección del divino Maestro (Evang.).

Pidamos a Jesús, como piadoso regalo de Pascua, el espíritu de caridad fraterna para todos los que nos sentamos al mismo banquete eucarístico (Postcom.). Esta Postcomunión sustituye durante el Tiempo Pascual a la oración del Santísimo Sacramento después de distribuída la Sagrada Comunión.

Durante esta octava no puede celebrarse ninguna fiesta, por solemne que sea.

sábado, 30 de marzo de 2013

Un joven hermano marista hace sus votos perpetuos


El 23 de marzo pasado y después de un caminar espiritual de 16 años, el Hno. Luciano Barrachini hizo sus votos perpetuos, convirtiéndose así en un miembro definitivo del Instituto Marista, el mismo día en que celebraba sus 33 años. La celebración de su consagración definitiva tuvo lugar en Nuovo Hamburgo, en la sala grande del “Colégio Marista Pio XII”.

Originario de Santa Rosa, hijo de Luis Carlos Baracchini (in memoriam) y de Nadir da Rosa, tuvo su primer contacto con la Congregación Marista en 1955. Actualmente, es el subdirector del “Colégio São Marcelino Champagnat” y colabora en la dirección del “Colégio Marista Pio XII”, dos de las instituciones que se encuentran en Novo Hamburgo.

Licenciado en Filosofía en la PUCRS, como bachiller en Teología del Instituto de Teología y Pastoral (ITEPA) de Passo Fundo, el Hno. Luciano está a punto de culminar sus estudios de Gestión Social y, al mismo tiempo, sigue cursos de administración de empresas (3er trimestre) en la “Unisinos”.

Antes de su consagración definitiva como hermano marista, el Hno. Luciano decía que una de las razones principales para abrazar la vida religiosa fue su devoción a la buena Madre. Su inspiración y fuente de reflexión ha sido siempre el texto del testamento espiritual de San Marcelino: “Que la humildad y la sencillez constituyan el carácter distintivo de los hermanitos de María. Que una devoción tierna y filial por nuestra buena Madre os anime en todo tiempo y circunstancia.”

domingo, 24 de marzo de 2013

El Papa blanco abraza al «papa negro», el general de los jesuitas, Adolfo Nicolás

“Fue un encuentro caracterizado por la serenidad, la alegría y la comprensión recíproca sobre el pasado, el presente y el futuro”, relató a Radio Vaticana el Superior general de la Compañía de Jesús, el español Adolfo Nicolás, contando el encuentro que mantuvo con el papa Francisco, el pasado domingo. 

Fue en la Casa Santa Marta, la residencia donde se alojaron los cardenales presentes en el cónclave, invitado por Francisco que lo esperaba en la entrada y lo recibió con el abrazo que se acostumbra entre los sacerdotes jesuitas. 

A pedido del papa Francisco se tomaron algunas fotos y ante las disculpas del padre Adolfo Nicolás por no conocer el protocolo, el obispo de Roma insistió en seguir tuteándose, como se acostumbra también entre los jesuitas. 

Asimismo el Superior general de la Compañía de Jesús le ofreció todos los recursos de los que dispone la Orden, dado que en su nueva misión podrá necesitar consejos, ideas, personas, etc. 
“Me mostró su gratitud y lo invité para que nos visite en la Curia y almuerce con nosotros, respondió que lo hará con gusto”, cuenta el padre Nicolás, que luego añade “hubo plena comunión sobre varios temas tratados y estoy convencido de que vamos a trabajar muy bien juntos al servicio de la Iglesia y en nombre del Evangelio". 

“Salí de la Casa de Santa Marta con la convicción de que vale la pena colaborar plenamente con Francisco en la Viña del Señor”, señala el Superior general de la Compañía de Jesús. Y cuenta que al final el Santo Padre lo ayudó a ponerse el abrigo y lo acompañó hasta la puerta, donde recibió un par de saludos más de los Guardias Suizos y de nuevo un abrazo, “un lindo modo de encontrar y despedir a un amigo”.

Tres días después, el padre Adolfo concelebró con el Papa, con los cardenales y con el superior de los franciscanos, el también español Rodríguez Carballo, en la misa de inicio de ministerio petrino.

Fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, la Compañía de Jesús cuenta con casi 18.000 jesuitas repartidos por 127 países; es la mayor orden religiosa masculina, y se responsabiliza de 3.700 escuelas con 2,3 millones de alumnos. 

¡Cuidado, un Papa jesuita!

Durante los más de cuatro siglos de presencia global de los Jesuitas, la orden religiosa ha sido objeto de historias y especulaciones que tienen en común el mismo tema de fondo: la primera directiva de la Compañía de Jesús es preservar el poder, la salud y el prestigio de la Compañía de Jesús. 

Un viaje a los rincones conspirativos de Internet probablemente arrojará algunas previsiones nefastas sobre la elección del primer papa jesuita de la Iglesia.

1.Están encabezados por el Papa Negro, que influye y controla al Papa real 
Los Jesuitas están encabezados por un general. En ocasiones formales, viste una túnica negra similar a la túnica del Papa. El resto del tiempo, normalmente utiliza una camisa con clerygman y pantalones. (Exactamente, como cualquier otro cura que usted conozca).

2. Todos los Jesuitas son judíos en secreto
Esta pepita de antisemitismo deriva del hecho de que varios de los primeros miembros de la Compañía de Jesús en España descienden de familias de judíos obligadas a convertirse al catolicismodurante el reinado de Fernando e Isabel. ¿Pero los jesuitas modernos? Definitivamente no son son judíos.

3. Todos los Jesuitas son liberales
La frase que los primeros Jesuitas utilizaron una y otra vez para describir su trabajo fue «el cuidado de las almas». Dado que todos tenemos un alma, cualquiera podría estar potencialmente bajo su cuidado. Los Jesuitas trabajaron en hospicios y enseñaron en religión. También advirtieron a los reyes y participaron en complejos debates teológicos. 

Después de 473 años de cuidado de las almas, los Jesuitas han madurado y crecido en cada uno de los problemas por los que han tenido que pasar. ¿Podría su trabajo ser etiquetado en una parte de nuestra moderna dicotomía de liberal/conservador? En absoluto, porque como un profesor de una facultad Jesuita me dijo una vez, «Si has conocido a un jesuita... has conocido a un jesuita».


4. Todos los Jesuitas son conservadores
Véase el punto anterior.


5. Los Jesuitas te matarán
Los Jesuitas estuvieron implicados en el complot para volar por los aires a Jacobo I de Inglaterra, así como en los asesinatos de Enrique III y Enrique IV de Francia. 

Más escalofriante que las espadas y las explosiones fueron los exóticos venenos que los Jesuitas introducían supuestamente en los bombones de chocolate que importaban de sus misiones en América. 

Para obtener pruebas de sus deliciosas formas de asesinar, los críticos no necesitarían mirar más que al hecho de que en el siglo XVII los Jesuitas franceses llegaron a la conclusión de que beber chocolate no significaba romper el ayuno.


Y una de prostitutas...
Si todavía necesita saber más curiosidades históricas relativas a la elección del primer Papa jesuita, tenga en cuenta ésta: durante el Cónclave, los cardenales se alojaron en la casa para invitados dentro de El Vaticano llamada Santa Marta. 

En el siglo XVI, los Jesuitas inauguraron su propia Casa Santa Marta en Roma. Ésta, sin embargo, era decididamente útil para otra clientela: prostitutas arrepentidas. La orden religiosa llegó a provocar la ira de un oficial de la curia en el siglo XVI cuando su amante le dejó para ir a vivir a la Casa Santa Marta.
En definitiva, el cuidado de las almas y «sacudir» el status quo curial no son nada nuevo para los jesuitas, y el Papa Francisco encontrará en la historia muchísima inspiración para saber cómo llevar a cabo estas tareas. 

El Encuentro de dos Papas

El Papa Francisco continúa con gestos de humildad en su naciente pontificado.

En ocasión a la promesa de visitar a su antecesor Benedicto XVI en Castel Gandolfo, el Papa argentino le llevó como regalo una imagen de “La Virgen de la humildad”.

Las palabras de Francisco fueron: “Usted nos dio muchas señales de humildad y gentileza durante su pontificado”. Benedicto respondió: “Gracias, gracias”.

Los dos papas almorzaron en Castel Gandolfo, residencia provisional del Benedicto XVI, quien se ha mantenido lejos de los reflectores, como lo anunció antes de entregar su pontificado.

Afuera de la villa, la plaza principal de Castel Gandolfo estaba llena de admiradores que sostenían fotografías de ambos papas y gritaban “¡Francisco!”, “¡Benedicto!”. Sin embargo, el Vaticano les había advertido que posiblemente no verían nada.

La televisión vaticana no cubrió en vivo la reunión y sólo se difundió después de efectuada un video de corta duración y fotografías. 

Lombardi dijo que ambos conversaron en privado durante 45 minutos y después almorzaron con los secretarios papales, sin que se proporcionaran mayores detalles.

La situación propició grandes conjeturas sobre lo que ambos Papas pudieron haberse dicho uno al otro tras hacer historia juntos: la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI allanó el camino al primer Papa procedente de América Latina, el primero en ser jesuita y el primero en llamarse Francisco como el fraile del siglo XIII dedicado a los pobres, la naturaleza y el trabajo por la paz.

Que el ex cardenal Jorge Mario Bergoglio quedara en segundo lugar después del cardenal Joseph Ratzinger en el Cónclave de 2005 en el que el alemán resultó elegido Papa aumenta la imaginación popular sobre cómo se llevarán ambos pontífices, que tienen estilos diferentes, así como antecedentes y prioridades distintas.

En total Francisco permaneció casi tres horas en Castel Gandolfo, tras lo  cual regresó en helicóptero al Vaticano. 

“Se trata de la primera transición de la historia entre dos pontificados”,  subrayó ayer el diario italiano La Stampa. 

La popularidad adquirida en una semana por el Papa argentino, gracias a sus gestos espontáneos y a su sencillez, han hecho olvidar a su predecesor, con el que deberá de todos modos convivir en unos dos meses cuando se traslade a u  monasterio situado en los jardines del Vaticano.  

Los asuntos que los dos pontífices examinaron durante la reunión a solas  serán secretos, aunque son muchos los argumentos que los dos Papas que han liderado una Iglesia con mil 200 millones de creyentes tienen por abordar. 

Entre ellos el deseo de impulsar una “nueva evangelización”, que revitalice a una Iglesia sacudida por los escándalos internos que han minado su credibilidad. 

Las persecuciones contra los cristianos, la reforma de la Curia, las intrigas internas, los escándalos por tráfico de influencia y hasta de sexo y las oscuras finanzas del banco del Vaticano, acusado de blanquear dinero, están sobre el tapete.